El Brent superó los USD 90 tras la escalada bélica entre Israel, Estados Unidos e Irán. En el sector estiman que el traslado a surtidores podría llegar en los próximos meses.

La escalada del conflicto en Medio Oriente ya lleva casi una semana y el precio del Brent, la referencia internacional del petróleo, acumula una suba de más del 20% desde el inicio de las hostilidades.

Este viernes tocó un máximo de USD 94 para luego estabilizarse cerca de USD 92, lo que encendió las alertas en el mercado energético por el posible traslado a los combustibles en la Argentina.

En el sector estiman que por cada dólar que sube el barril de crudo, el precio final en los surtidores puede ajustarse entre 1% y 1,3%. Si la cotización internacional se mantiene en los niveles actuales durante varios meses, ese movimiento podría traducirse en aumentos de entre $150 y $200 por litro en el mercado local.

Si el Brent se consolida por encima de los USD 90, el impacto potencial podría ser aún mayor. Según cálculos del sector, el traslado podría alcanzar hasta $375 por litro, aunque la magnitud final dependerá de cuánto tiempo se prolongue el conflicto y de la evolución del mercado internacional.

El Estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión

El salto reciente del petróleo responde principalmente a la escalada bélica en Medio Oriente y al riesgo que el conflicto representa para una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo: el Estrecho de Ormuz.

Por ese corredor marítimo, ubicado frente a las costas de Irán, circula cerca de un quinto del petróleo que se comercializa a nivel global. Desde el inicio de los enfrentamientos, el tránsito de petroleros por la zona cayó cerca de un 90% respecto de la semana anterior, según datos de la firma de inteligencia energética Kpler.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, señaló que esta situación dejó unos 15 millones de barriles sin poder salir de la región, lo que agregó presión adicional sobre los precios internacionales.

Qué puede pasar con el precio de la nafta

Aun así, el traslado al precio final en los surtidores no depende exclusivamente del valor del crudo. En la Argentina, el precio de la nafta y el gasoil se compone de varios factores, entre ellos el costo del petróleo, el margen de refinación, la carga impositiva y el porcentaje obligatorio de biocombustibles que deben mezclar las petroleras.

En ese esquema también juega un papel central YPF, que concentra alrededor del 55% del mercado minorista de combustibles y suele marcar el ritmo de los ajustes para el resto de las compañías del sector.

En distintas apariciones públicas, Marín sostuvo que la petrolera estatal no trasladará automáticamente las subas del crudo al surtidor, aunque reconoció que el comportamiento del mercado internacional es uno de los factores determinantes para definir los precios.

Producción récord en Argentina

En paralelo a la tensión internacional, el mercado energético local atraviesa un momento de expansión productiva. Según datos de la Secretaría de Energía, en enero la Argentina alcanzó una producción de 4.262.675 metros cúbicos de petróleo, el nivel más alto registrado oficialmente.

El volumen superó incluso el récord alcanzado en diciembre de 2025, cuando la producción había llegado a 4.245.403 metros cúbicos.

El crecimiento está impulsado principalmente por Vaca Muerta. De acuerdo con los datos oficiales, la producción de crudo en el país aumentó 15,7% interanual en enero, mientras que el desarrollo de la formación no convencional registró un salto del 35,5% frente al mismo mes del año anterior.

Escenarios de mayor suba del petróleo

El mercado energético internacional sigue de cerca la evolución del conflicto. Analistas del banco Barclays advirtieron que el Brent podría alcanzar los USD 120 por barril si las hostilidades en Medio Oriente se prolongan durante varias semanas.

Incluso, el ministro de Energía de Qatar señaló que el precio podría escalar hasta los USD 150 en un escenario de interrupciones prolongadas en el comercio global de crudo.

Mientras tanto, Estados Unidos aseguró que su Marina se prepara para escoltar buques comerciales en el Estrecho de Ormuz cuando las condiciones lo permitan, luego de reportes sobre ataques con drones contra embarcaciones en la zona.

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos informó que la economía perdió 92.000 empleos en febrero, tras la creación revisada de 126.000 puestos en enero, mientras que la tasa de desempleo también registró un aumento. A la vez, las ventas minoristas cayeron 0,2%, lo que refuerza las señales de desaceleración económica en la mayor economía del mundo.

Riesgo de nueva presión inflacionaria global

El encarecimiento del petróleo también vuelve a despertar temores de una nueva ola inflacionaria a nivel mundial. Un aumento sostenido del precio de la energía podría elevar los costos de transporte, producción y alimentos, generando presión sobre las cadenas de suministro.

Este escenario complica además las decisiones de los bancos centrales. Aunque algunos datos recientes mostraron debilitamiento de la economía estadounidense, el fuerte aumento del petróleo y de los salarios podría obligar a la Reserva Federal a postergar cualquier recorte de tasas de interés.

Actualmente, los mercados financieros comienzan a descontar que la Fed podría retrasar los recortes hasta septiembre, en lugar de iniciarlos en junio como se esperaba anteriormente.

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