El testigo agregó que el hombre de 41 años apodado como Lechuga estaba «descompuesto» y lo «estaba llevando al campo un amigo». «A mi me dio miedo que pase una situación rara», sentenció.

«Maxi (por Maximiliano Pilepich) me cagó y estoy yendo para el campo», fue la frase que lanzó el empresario asesinado, según las palabras que replicó el testigo de identidad de reservada. Algaba fue camino hacia el emprendimiento Renacer, un loteo de terrenos ubicado en avenida de Las Américas de General Rodríguez, donde fue visto por última vez antes de ser asesinado.

«A mi me dio miedo que pase una situación rara porque Fernando estaba yendo para el campo con un amigo y además dijo que Maxi ‘lo cagó y que le tenía que dar plata’pero desconozco si le entregó o no el dinero«, declaró.

Ese día, «Lechuga» llegó al complejo «Renacer» cerca de las 17.30 junto a su examigo Nahuel Vargas a bordo de la Range Rover Evoque blanca con techo negro y ambos se encontraron allí con Pilepich, quien había arribado en una camioneta Mercedes Benz G500.

Durante ese encuentro, al que el empresario fue con su perro bull dog francés llamado Cooper, según contaron luego en su declaración testimonial los otros dos hombres, Pilepich le entregó a Pérez Algaba 60 mil dólares con los que saldaba una deuda de 150 mil que tenía con la víctima.

Tras esa transacción, el empresario le devolvió la camioneta a Pilepich, quien se retiró con Vargas en ese rodado -la Mercedes Benz G500 la dejó en el campo-, mientras que «Lechuga» se quedó esperando que alguien pasara a buscarlo, según él mismo les dijo.

Al respecto, Pilepich y Vargas contaron en sus declaraciones testimoniales ante la policía que cuando se iban vieron que en sentido contrario se acercaba un vehículo, aunque dijeron no recordar marca ni modelo, que supusieron era el que iba a buscar a Pérez Algaba.

Esa fue la última vez que, en el marco de la causa, testigos dijeron haber visto a la víctima con vida, ya que entre el 22 y 24 de julio sus restos fueron encontrados en una valija y una mochila arrojadas a un arroyo de la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora.

Respecto a la camioneta Mercedes Benz negra (valuada en el mercado local en más de 330.000 dólares), Pilepich dijo que regresó al día siguiente a buscarla.

La declaración fue incorporada al expediente que tiene a su cargo el fiscal Marcelo Domínguez, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de Lomas de Zamora.

Cómo continúa la investigación sobre la muerte de Fernando Pérez Algaba, el empresario descuartizado

Por otra parte, el fiscal Domínguez aguardaba para las próximas horas un informe sobre la apertura de las antenas para establecer si la actividad que tuvo el teléfono de Pérez Algaba las horas posteriores al encuentro que mantuvo con Pilepich y Vargas.

En las últimas horas, los investigadores analizaban el contenido de las comunicaciones y conversaciones del WhatsApp de la víctima, tras obtener por parte de la empresa Claro un chip «espejo» de la línea que poseía la víctima antes de su desaparición.

Además, se aguardaban los resultados de las pericias informáticas a la computadora personal Mac Book pro y un iPad, ambos de la empresa Apple, del empresario, en busca de evidencia que los lleve a avanzar en la causa.

El abogado Javier Baños, quien representa a la familia del empresario asesinado, aseguró en declaraciones al canal Crónica TV que al menos dos testigos, allegados al hermano de Pérez Algaba, recibieron amenazas. El letrado pidió además que «la policías bonaerense debe ser desplazada de la investigación del caso y se debe dar intervención a otra fuerza de seguridad».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar